Aprecio mucho más un regalo
sencillo pero con corazón que algo comercial que haya costado XXX euros. Mi
hija de cinco años, Emma, me regala sin parar dibujos que soy incapaz de tirar,
son un regalo valiosísimo para mí. Ayer mismo, para el día de la madre, me dio
cuatro diferentes y todos ellos están guardados en mi agenda junto a algunos
dibujos anteriores. No es broma cuando os digo que empapelaría una pared con
sus dibujos y aún me sobrarían algunos.
Por este motivo tenía claro que para
mi madre, una de las personas más importantes de mi vida no sólo por ser mi
madre, sino por todo lo que ha hecho y hace siempre por mí (soy quien soy y
tengo lo tengo gracias a ella y a mi padre) tenía que hacer algo muy pero que
muy especial, algo en lo que se viera su corazón y mi agradecimiento reflejado.