Ya podemos tocar el verano con la yema de los dedos y más estos últimos días que el calor ya nos acoge a casi cualquier hora del día. Quedan días para que los peques acaben su curso y empiecen sus tan ansiadas vacaciones: llegan días de helados, piscinas, playas, arena entre los dedos, gotas de sudor; días de largas siestas y de acostarse tarde... y con todo esto llegan menos horas libres al día para los mayores, incluida yo.
Suelo (o solía) aprovechar las mañanas para mí mundo particular de telas, hilos, agujas y muñecos... intento hacer todo lo que conlleva más precisión y necesita más luz por las mañana mientras estoy tranquila en mi escritorio, sobretodo las coronas de cumpleaños que últimamente tanto me reclaman y que tanto me gusta hacer.
